MerCRM

Documentación

Primeros pasos

Cómo está organizada la consola y por dónde empezar el primer día.

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MerCRM junta en una sola base de datos lo que suele vivir en cuatro herramientas: la cartera, las propuestas, la conversación con el cliente, la cobranza y la entrega. Que sea la misma base es lo que permite que el correo sepa de qué organización es, que la propuesta sepa de qué trato viene, y que el proyecto que entregas cuelgue del trato que ganaste.

Cada empresa tiene su instancia: su subdominio, su marca y sus datos aparte. Lo que aquí se describe es lo que ve tu equipo dentro de la suya.

El tablero: lo que te toca hoy, cómo va el embudo y qué abrió el cliente.
El tablero: lo que te toca hoy, cómo va el embudo y qué abrió el cliente.

El menú

El menú de la izquierda va agrupado por trabajo, no por orden alfabético. Encogido son solo iconos; al pasar el cursor se extiende y aparecen los nombres.

  • Tablero — arriba, suelto: lo vivo de hoy.
  • Venta — Propuestas, Tratos, Mis actividades.
  • Cobranza — Cobros.
  • Entrega — Proyectos.
  • Cartera — Organizaciones, Contactos.
  • Conversación — Correo, Conversaciones, Citas.
  • Recursos — Catálogo, Archivos, Listas, Filtros.
  • Abajo del todo: Ajustes y Cerrar sesión.

Si una entrada no aparece es porque ese módulo no está en el plan de la instancia, no porque esté escondida. Se prende desde el plan o para tu instancia en concreto.

Por dónde empezar

  • Carga el catálogo con tus servicios y sus precios. Es lo único que hay que capturar antes de la primera propuesta: todo lo demás se llena mientras se trabaja.
  • Da de alta a tu equipo en Ajustes → Usuarios, con su rol.
  • Si vas a mandar correo desde el CRM, cada persona conecta su cuenta en Ajustes → Cuenta de correo.
  • Importa tu cartera desde un CSV, o captúrala conforme llegue. El importador tiene vista previa y se puede deshacer por lote.

El copiloto

El botón redondo de abajo a la derecha abre el copiloto: un asistente que explica la consola y además trabaja en el CRM por ti. Le puedes pedir que busque una cuenta, que te diga qué tienes pendiente o cómo va el embudo, y que escriba lo del día a día: dar de alta una organización o un contacto, anotar una nota, registrar una llamada, mover un trato de etapa o marcar una actividad como hecha.

Trabaja con tus permisos y con ningún otro: ve lo mismo que verías tú abriendo la pantalla, y a quien solo tiene permiso de lectura le dice que su rol no permite escribir en vez de intentarlo. Lo que escribe queda a tu nombre, con la marca de que entró por el copiloto, así que en la bandeja se distingue después. Debajo de cada respuesta enseña qué consultó y qué escribió.

  • Antes de escribir algo ambiguo, o que toque varios registros, pregunta primero.
  • Publicar una propuesta o el portal de un proyecto sigue siendo de personas: el copiloto deja todo listo y lo dice.
  • Mandar correo o contestarle a un cliente tampoco es suyo: puede redactar el borrador y tú lo mandas.
  • Redactar una propuesta, borrar y cambiar las etapas del embudo se hacen en su pantalla. Cuando algo cae fuera, te dice en cuál.

No consulta nada que tú no puedas ver, y no es el mismo asistente que el de esta documentación: aquel responde sin ver ningún dato de ninguna instancia.

La paleta de comandos

Ctrl+K (o el buscador de arriba) abre una paleta con la que se salta a cualquier pantalla y se ejecutan acciones frecuentes sin soltar el teclado: abrir el tablero del embudo, crear una organización, buscar un contacto.